Nadie dice que la vida sea fácil, pero tampoco es imposible. Y esto resulta aún más evidente para alguien inquieto, curioso, detallista y creativo como este humilde servidor —puede que a usted le ocurra igual—. Se suele hacer un símil entre la vida y la guerra —recordando a Carl von Clausewitz—, y entre la guerra y el juego de ajedrez. Hay quienes, sin ser ajedrecistas, jugamos varios tableros de manera simultánea. Y aunque no es sencillo, la intención siempre es terminar cada partida de la mejor forma posible: ganando. Pero conviene advertirlo: no siempre ocurre como uno quiere, sino como el universo, la vida, Dios o las circunstancias lo permiten. Uno de mis frentes es la familia. Otro, lo público en mi país. Yo mismo termino siendo el frente principal. A eso se suma el aprendizaje en animación 3D, el camino de emprender y, por supuesto, el esfuerzo constante por mantenerme informado, actualizado y enriquecido. Frente a todos estos “frentes”, vale la pena recordar —como decía Steve J...
Como les había comentado en la entrada cuatro de este blog —si la memoria no me traiciona—, en muchos países de Latinoamérica, cuando alguien dice “¡qué oso!”, suele referirse a un momento vergonzoso, a hacer el ridículo. Pero no, aquí no se trata de eso… aquí estamos literalmente “haciendo el oso”. Y no cualquier oso, sino nada más y nada menos que el guardián de la montaña: el Oso Andino, nuestro Oso de Anteojos —en inglés, Spectacled BEAR. Como también les he compartido antes, soy aprendiz del SENA en la Tecnología en Animación 3D. A grandes rasgos, durante el proceso de formación se aborda la animación desde una perspectiva conceptual, entendiendo su evolución dentro del arte universal, así como sus técnicas tradicionales y contemporáneas en el entorno digital. El recorrido incluye cada una de las etapas del pipeline —es decir, el flujo de trabajo propio de la industria 3D—. Luego de la preproducción (idea, historia, storyboard, animatic y diseño), comienza la fase de producción co...