Skip to main content

Desde la Trinchera, Hoy Escribo

Nadie dice que la vida sea fácil, pero tampoco es imposible. Y esto resulta aún más evidente para alguien inquieto, curioso, detallista y creativo como este humilde servidor —puede que a usted le ocurra igual—.

Se suele hacer un símil entre la vida y la guerra —recordando a Carl von Clausewitz—, y entre la guerra y el juego de ajedrez. Hay quienes, sin ser ajedrecistas, jugamos varios tableros de manera simultánea. Y aunque no es sencillo, la intención siempre es terminar cada partida de la mejor forma posible: ganando. Pero conviene advertirlo: no siempre ocurre como uno quiere, sino como el universo, la vida, Dios o las circunstancias lo permiten.


Uno de mis frentes es la familia. Otro, lo público en mi país. Yo mismo termino siendo el frente principal. A eso se suma el aprendizaje en animación 3D, el camino de emprender y, por supuesto, el esfuerzo constante por mantenerme informado, actualizado y enriquecido.

Frente a todos estos “frentes”, vale la pena recordar —como decía Steve Jobs— que “el recurso más valioso que tenemos es el tiempo”. Y bajo esa idea, el amor propio primero, el amor por la familia, el amor por la vida y el amor por lo que haces se vuelven claves para aprovecharlo. Así, en realidad, nunca se pierde.

Jobs también decía: “Mis cosas favoritas de la vida no cuestan dinero”. Y a eso podríamos sumarle algo más: no trabajar únicamente por dinero, sino convertir el oficio —la profesión, aquello a lo que te dedicas con amor— en un medio para vivir con sentido. Han pasado ya quince años desde que el fundador de Apple partió, y muchas de sus reflexiones siguen vigentes —y que ¿porque suelo recurrir mucho a Stevie? Nada como nadar con tiburones, y sin duda él es uno de ellos en nuestros tiempos “pop”—.

Olvidé mencionar otro frente: escribir este espacio. Y ahora que lo he abierto, la idea no es claudicar. Aunque pensándolo mejor… no son dos ni tres trincheras. Es una sola: la trinchera de mi vida. Desde ahí es que hoy escribo. Les escribo desde mi experiencia, desde lo que hago, desde lo público y también desde aquello que me permite pagar las cuentas —y por lo cual, a veces, me ausento—. Pero, sobre todo, les escribo desde mi proceso de aprendizaje en animación 3D en el SENA y desde mi camino emprendiendo en esta industria.

Ahora que he encontrado un momento para esta entrada, puedo contarles que estoy en la última fase de aprendizaje. Y vaya que es una labor exigente —más adelante compartiré detalles—: construir las bases sólidas de todo un arte.

Cada evidencia lograda representa un reto superado, algo que me enorgullece. Pero ahí no termina el camino: falta pulir, afinar, perfeccionar. Y eso solo se consigue con sacrificio, determinación y disciplina.

Disciplina… esa palabra que a algunos les fluye naturalmente, y a otros —como a mí— nos reta un poco más. Ese es, justamente, uno de mis frentes más personales. Y en él trabajo todos los días. Me gusta. Me reta. Me transforma.

También quiero compartirles algo que no esperaba y que tiene que ver con mi proceso de emprender. ¿Recuerdan que al inicio de este blog decía que quería emprender, pero no sabía cómo? Pues bien… está empezando a suceder. Y, por ahora, prefiero no adelantarme. Solo puedo decir que es un punto importante en mi vida, que recibo con gratitud y alegría.

Al terminar esta fase de aprendizaje —antes de graduarme como tecnólogo en animación 3D, y con las pruebas TYT aún por presentar a fin de año— debo realizar una práctica. No es un proceso sencillo, por varias razones que prefiero reservar. Sin embargo, con los cambios algo recientes en el SENA, también existe la posibilidad de desarrollar una idea como proyecto productivo para optar por el título —incluyendo la aspiración a obtener capital para arrancar—. Y ahí fue donde algo hizo clic: ¡eureka!

Han sido días intensos frente al computador, saliendo solo para lo necesario. Desde esta trinchera escribo hoy para mantener esta ventana abierta. Quizá alguien, por azar, la encuentre, la abra y se identifique con algo que le permita seguir su propio camino. Como nos ha pasado a muchos.

Porque tampoco hay que olvidar que: una puerta abierta puede conducir a otras. Y si estás en el lugar indicado, el camino aparece. Así funcionan los procesos: requieren confianza, amor y disciplina.

Tranquilos: nadie nace sabiendo. Aprender es una constante. Lo que hoy no sabes, lo puedes desarrollar. Lo que aún no tienes, lo puedes construir. Y en medio de todo esto, mientras avanzo entre frentes, tiempos y decisiones… hay un oso —no un loco, como el del merengue: el loco soy yo—.

Un oso con sombrero, de gafas, sentado frente a una pantalla, tratando de entender su propio reflejo. Un oso que, sin saberlo del todo, también está en su propia trinchera.

A veces duda. A veces se equivoca. A veces simplemente se queda mirando, sin saber cuál es el siguiente paso. Pero hay algo que nunca hace: no se detiene.

Tal vez porque, como muchos de nosotros, intuye que al otro lado del esfuerzo —de ese espejo que todavía está construyendo— hay algo más que una imagen. Hay una posibilidad.

Y quizá, solo quizá… ese oso también está intentando ganar sus propias partidas.

Gracias por haber llegado hasta aquí. Acompáñame en la próxima.

Comments

Popular posts from this blog

Quiero Emprender ¿Pero no sé Cómo?

Emprender siempre comienza con una pregunta: ¿Cuál es mi camino? Durante mucho tiempo busqué respuestas en diferentes nichos y modelos de negocio. Miraba tendencias, analizaba posibilidades… pero nada lograba moverme por dentro. Era como si todo brillara por fuera, pero no encajara conmigo. La claridad llegó en un instante: la aceptación al programa de Animación 3D virtual del SENA – Colombia. Ese correo fue más que una notificación académica; fue la señal de que mi búsqueda tenía sentido. Allí descubrí que la animación no solo era una herramienta técnica, sino un universo creativo capaz de transformar ideas en experiencias.                                               Un mundo en expansión Lo primero que entendí fue que la animación es mucho más grande de lo que imaginaba. En el mundo, la industria supera los 400 mil millones de dólares. Películas, videojuegos, series...

¡Qué Oso!

En muchos países de Latinoamérica, cuando alguien dice “¡qué oso!”, suele referirse a un momento vergonzoso, a hacer el ridículo. Y sí, debo confesar que a lo largo de mi vida he tenido varios de esos momentos, porque el camino del autodescubrimiento no siempre es glamuroso ni lineal. Pero hoy quiero hablarles de otro oso, uno muy especial en mi historia: el oso Po de Kung Fu Panda… y el oso de anteojos, nativo de mi tierra -y de los Andes de América del Sur-. Ya les había contado que Po, el protagonista de la saga de DreamWorks, fue una fuente inesperada de inspiración para mí. Po es torpe y bonachón, pero también perseverante, y termina descubriendo que su verdadera fortaleza está en aceptar quién es. Algo de eso me tocó profundamente: porque sí, soy bastante velludo y, como dicen mis hijas con cariño, un poco “pachoncito” —aunque, por temas de salud, eso habrá que ajustarlo—. Para ellas parezco un oso, y poco a poco aprendí a aceptarlo también como parte de mi identidad. Esa aceptac...

Los Osos Más Famosos Del Mundo

Cuando ya tenía en mente al oso de anteojos como parte de mi proceso creativo, decidí darme un tiempo para investigar qué osos habían marcado la cultura popular en el mundo. Fue un viaje inesperado y profundamente emotivo: desde mi osito Teddy de la infancia hasta producciones actuales como El Oso (The Bear), la aclamada serie ganadora de varios premios Emmy. En ese recorrido encontré personajes entrañables que han acompañado a generaciones enteras: Yogi y su inseparable cesta de picnic; Pooh, con su ternura y su miel infinita; Baloo, el relajado maestro de la selva; los Ositos Cariñositos con su poder del cariño; Kenai de Tierra de Osos ; el inolvidable y algo intimidante Lotso de Toy Story 3 ; incluso Gonzo de los Muppets, quien aunque no sea un oso, vive entre ellos en la imaginación de muchos. Y claro, imposible olvidar al famoso oso polar de Coca-Cola que, por décadas, ha estado en nuestra navidad. Un hallazgo muy especial fue descubrir a un pariente cercano: ¡un oso de anteojos ...