Cuando terminé el colegio, me encontré con una pregunta que a muchos nos pesa: ¿y ahora qué? Siempre tuve la ilusión de estudiar cine, de contar historias con imágenes, pero la vida me llevó por otro camino -obviamente alentada por algunas decisiones sin prospectiva-. Terminé en la universidad estudiando Ciencias Políticas: Relaciones de Poder… no pregunten por qué. Larga historia (me río solo – hahaha).
Durante años me sumergí en ese
mundo: fui político, trabajé en el Estado, participé en el desarrollo de campañas políticas. Allí descubrí
algo inesperado. En los equipos de comunicación aprendí lo que significaba
construir un mensaje: desde la fotografía hasta el video, desde la edición
hasta el diseño gráfico, pasando por el manejo de redes sociales y de fondo: el mensaje. Sin darme
cuenta, la creatividad se volvía una constante en todo lo que hacía, aunque
pareciera que estaba en un terreno distinto al arte.
Pero la vida tiene formas
drásticas de recordarnos lo esencial. Un accidente que casi me cuesta la vida -toda la responsabilidad mia- me obligó a detenerme y preguntarme en serio: ¿qué quiero hacer con el tiempo
que tengo, o me queda? ¿Dónde quiero poner mi pasión y mi entusiasmo? ¿Quién soy?
La respuesta estaba ahí desde siempre: soy hijo de mis padres, esposo de mi compañerita, padre de mis hijas, el estudiante, el maestro, y no el Guerrero Dragón, pero sí el artista 3D que estaba destinado a ser, para crear -todavía en formación claro esta-. (Esto se basa por supuesto en el oso Po, de la saga Kung Fu Panda de DreamWorks Animation –créditos mencionados– porque de alguna forma me ayudó a entender mi propia humanidad).
Ahora entiendo mejor mi proceso.
Y resulta perfecto, porque cosas que hoy suceden en medio de la revolución
digital, antes no hubieran sido posibles por múltiples razones. Cada año que he
vivido, hasta mis cuarenta y cinco, ha significado aprendizaje, experiencias y
sabiduría –sin ser pretencioso, con mucha humildad frente al infinito
conocimiento que alberga el universo-.
Un viaje que apenas comienza
Si miro hacia atrás, entiendo que
todo formó parte del proceso. La política me enseñó a comunicar y a comprender
con amplitud “la realidad”. Los equipos de campaña me dieron herramientas
visuales y de liderazgo. El accidente me recordó la urgencia de vivir con
propósito. Y la creatividad, siempre constante, me condujo hasta aquí.
Hoy sé que mi viaje apenas
comienza. Me siento como un aprendiz en un universo infinito de posibilidades,
con la certeza de que cada paso suma para construir lo que sueño: expresarme
con mi propia voz y porque no, un estudio de animación y CGI donde las ideas no
tengan límites.
Si algo quiero dejarte con esta
historia, es que no hay caminos desperdiciados. Cada experiencia, incluso
aquellas que parecen alejarnos de lo que soñamos, nos prepara para lo que
viene. A veces los sueños se posponen, pero no desaparecen si se quieren con
anhelo. Siguen ahí, esperando el momento de la acción, de la puesta en escena.
Este es mi momento. Este es el real
inicio de mi viaje con Spectacled Bear. Gracias Dios, gracias universo, gracias
vida.
Y te invito a que me acompañes en
este proceso: a descubrir juntos lo que significa emprender en la animación, a
aprender de los tropiezos y celebrar los logros, y, sobre todo, a creer que nunca
es tarde para empezar de nuevo.

Excelente! Los mejores éxitos en este nuevo camino!!!!
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